10/27/2011

¿Cuánto debe durar una relación sexual para que sea satisfactoria?

Un estudio científico determinó el tiempo que debe extenderse un encuentro amoroso para que sea placentero. El resultado echó por tierra la fantasía que asegura que para tener una vida sexual plena hay tener relaciones íntimas toda la noche. 

Una encuesta realizada por la Universidad del Estado de Penn reveló que basta con siete minutos de sexo para quedar satisfecho. El relevamiento, que se propuso determinar cuánto debe durar un encuentro amoroso para que sea placentero, fue publicado por la revista científica The Journal of Sexual Medicine.

El estudio que llevaron a cabo los investigadores Eric Corty y Jenay Guardiani de la prestigiosa casa de estudios estadounidense consistió en una consulta entre 50 integrantes del Centro de Terapia e Investigación en Sexualidad de Estados Unidos, que incluía psicólogos, médicos, trabajadores sociales y terapeutas familiares.

La media es de siete minutos, y esta opinión pareció estar respaldada por la amplia mayoría de las personas entrevistadas a los que se preguntó el promedio de tiempo que debe durar un acto sexual, desde la penetración del pene a la vagina hasta la eyaculació3n.

En el cuestionario se pedía que estimaran el promedio de tiempo que debe durar un acto sexual, desde la penetración del pene a la vagina hasta la eyaculación. También se les pidió calificar lo que consideraban "adecuado", "deseable", "demasiado corto", o "demasiado largo" a la relación sexual.

La encuesta mostró los siguientes resultados en cuanto al acto sexual:
1.- Adecuado: de 3 a 7 minutos.
2- Deseable: entre 7 y 13 minutos.
3.- Muy corto: de uno a dos minutos (eyaculadores precoces).
4.- Muy largo: más de 13 minutos.

"La mayoría de los hombres y mujeres creen en la fantasía de tener relaciones toda la noche, por lo que puede ser frustrante y decepcionante el no poder cumplirla", explicó Mc Corty, profesor de psicología, que propuso realizar el estudio que permitiera conocer el tiempo que debe durar una relación sexual satisfactoria.

"El problema es que la interpretación de un hombre o una mujer de su funcionamiento sexual y el de su pareja está fundada en creencias personales basadas en parte en los mensajes de la sociedad", explicó Mc Corty, quien destacó que los resultados de la encuesta sirven para el tratamiento de problemas sexuales.

Finalmente, señaló que muchas personas que están preocupadas porque creen que no pueden alcanzar la duración "ideal" de un acto sexual quizás piensan que padecen algún trastorno físico, por lo que es probable que se beneficien más recibiendo una terapia psicológica que tomando medicinas.

la capital.com



8/28/2011

La Ciudad En Rosario el matrimonio dura cada vez menos. La Capital

Que el matrimonio ya no sea un vínculo de por vida no
parece una novedad. Pero que las uniones sean cada vez más breves sí se
muestra como una tendencia nueva. "Los casos de divorcios entre parejas
muy jóvenes son frecuentes en los últimos años", coinciden en asegurar
jueces y abogados de Familia. Imposibilidad de convivir, infidelidad o
problemas sexuales marcan las historias de amores y desamores en una
sociedad donde la fugacidad del tiempo aparece como un signo
característico.


En los pasillos de Tribunales la tendencia al
divorcio joven ya se ganó un nombre: "matrimonios exprés". Y algunos
llevan ese adjetivo al máximo, tanto que el plazo legal de tres años de
unión para iniciar el divorcio de mutuo acuerdo ya parece excesivo. Al
menos eso fue lo que entendió el juez de Familia Ricardo Dutto, quien
esta semana avaló la separación de una pareja que llevaba sólo seis
meses de casada, abriendo todo un debate jurídico sobre la potestad de
declarar inconstitucional el artículo del Código Civil que establece ese
período mínimo para iniciar el trámite de divorcio.


Es que mientras algunos magistrados entienden que
deben aplicar la ley tal cual fue redactada y, en todo caso, si debiera
aplicarse una modificación que lo haga el Parlamento; otros se muestran
más flexibles respecto a la interpretación de la norma. Entienden que no
se ajusta a la dinámica social actual y la declaran inconstitucional,
como lo hizo Dutto.


Más allá de la discusión legal, el divorcio parece
cada vez menos traumático. De hecho, desde hace años, la mayoría de las
separaciones se inician de común acuerdo, dejando atrás los conflictivos
juicios contenciosos donde uno de los integrantes de la pareja debía
demostrar la causa del divorcio.


Los magistrados consultados coincidieron en señalar
que quienes llegan a pedir la disolución del matrimonio son cada vez más
jóvenes. En general, ni él ni ella pasan los 30 años, no tienen hijos
(o son muy pequeños) ni grandes bienes en común y llevan muy poco tiempo
de casados. En algunos casos, menos del que demandó organizar la boda.


Cambio de modelo. Mirta Mangione
dirige el Centro de Investigación de Minoridad y Familia de la Facultad
de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario. "Hay una gran cantidad
de parejas jóvenes que conviven unos años, después se casan y al poco
tiempo se divorcian —asegura—. Es como que no hay una gran reflexión
previa. Y entonces las uniones no subsisten".


Para Mangione, todos estos cambios guardan relación
con la pérdida de poder masculino dentro de las parejas. "Hoy las
mujeres trabajamos, estamos en contacto con otras realidades, conocemos y
deseamos otras cosas. Antes aguantaban más. Si tenés un marido celoso y
mandón que te somete, un poco de preparación y una familia que te
banque, te lo sacás de encima”, dice.


   El otro aspecto está relacionado con
transformaciones en la forma de constituir una familia. “Cuando se
aprobó el Código Civil, en 1869, la única forma de constituir una
familia era a partir del matrimonio, las mujeres podían casarse a partir
de los 14, los hombres a los 16.


   Los concubinatos no estaban socialmente aceptados y
los hijos de esas uniones eran bastardos. Hoy, para casarse hay que
tener 18 años y no es necesario que la pareja sea entre un varón y una
mujer. Tampoco los hijos nacidos fuera del matrimonio tienen distinta
categoría jurídica ni es necesaria una relación sexual para tener un
hijo, hay otras formas”, comenta.


   Nuevos tiempos, velocidad o cuestiones efímeras.
Algo es seguro, el matrimonio dura cada vez menos y en Tribunales las
jóvenes parejas generalmente se ponen de acuerdo para disolver su unión.
En fin, como dijo la canción: “Nada es para siempre”.


Hasta por internet


Si los matrimonios duran poco, la demanda de los clientes de agilizar
los trámites de divorcio también se hace sentir. Ya hay estudios
jurídicos que ofrecen formularios de contacto de solicitud de divorcio y
atención on line para iniciar la gestión judicial. La iniciativa partió
de un estudio rosarino y está principalmente dirigida a personas que no
viven en la ciudad, pero por la característica del servicio la mayoría
de las consultas llegan de personas jóvenes "que apenas alcanzan a los
tres años para separarse de mutuo acuerdo, e incluso muchas otras que no
tienen ese tiempo de casados y quieren saber cómo hacer para
divorciarse", sostiene Gonzalo Jeangeorges, uno de los profesionales que
integra abogadosrosarinos.com.


De acuerdo a su experiencia, la mayoría son parejas que no han tenido
hijos y los problemas aparecen porque "no tienen paciencia ni
tolerancia a la convivencia, plantean inconvenientes referidos al débito
conyugal de alimento o vivienda. Y también muchos están relacionados
con la vida sexual de la pareja".


"Claudican ante el primer inconveniente"


Dos jueces de Familia de Rosario avalaron la tendencia que indica que
los matrimonios duran cada vez menos y las parejas se divorcian
jóvenes, pero también incorporaron a las generaciones de entre 40 y 45
años entre los que deciden ir cada uno por su lado.


   “En los últimos años se advierte un crecimiento de parejas jóvenes
que quieren divorciarse. Como en el resto de la sociedad, hay algo
vinculado a lo efímero, a la cultura del fast food, todo rápido.
Claudican ante el primer inconveniente, no trabajan demasiado para
superar los problemas de la convivencia y se separan”, explicó el juez
Marcelo Molina, integrante del Tribunal de Familia Nº 5.


   Su par y compañera de juzgado, Sabina Sansarricq, describió que
“las audiencias duran cada vez menos. Vienen más desenvueltos, con los
hijos de ambos, las parejas que formaron después de la ruptura o incluso
con hijos de nuevas uniones. Se saludan cordialmente y el clima es
ameno”.


   Aunque la magistrada recordó que no todo es tan distendido. “Las
infidelidades están presentes y es cada vez más normal que se traiga
como prueba la impresión del muro de los perfiles de Faceboock u otra
red social, para dejar constancia de conversaciones comprometedoras”.
Igualmente, los funcionarios coincidieron en que ese elemento tiene un
“relativo valor probatorio”, por la facilidad que también existe para
inventar un perfil.

8/16/2011

Las peleas en el matrimonio no se terminan con el paso del tiempo

Un estudio realizado por la Universidad de Ohio, que
hizo un seguimiento de mil parejas entre 1980 y 2000, receló que los
matrimonios que  el nivel de disputas no cambia con el paso de los años.
Además, un 22 por ciento de los encuestados señaló que mantienen muchas
peleas y discusiones
.
 




























































































































































El nivel de conflicto dentro de un matrimonio cambia
poco con el paso de los años, lo cual es buena noticia para las parejas
con escasas disputas y mala para las que pelean mucho, según un estudio
que publica hoy la revista Journal of Family Issues.


El estudio, que hizo un seguimiento de mil parejas entre 1980 y 2000,
encontró que el 16% de los matrimonios da cuenta de pocas disputas; el
60% habla de niveles moderados de conflicto, y el 22% de las parejas
casadas señaló que mantienen muchas peleas y discusiones.


"No hubo mucho cambio en los niveles de conflicto a lo largo del
tiempo", señaló Claire Kamp Dush, autora principal del estudio y
profesora de desarrollo humano y ciencias de la familia en la
Universidad estatal de Ohio.


"Hacia los años finales del estudio hubo un leve descenso en el
conflicto, que fue un poco más notable en las parejas con niveles altos
de disputas", añadió. "Pero aún así las diferencias, a lo largo de los
años, fueron pequeñas".


Kamp Dush condujo el estudio con Miles Taylor investigadora de la Universidad estatal de Florida.


Las investigadoras usaron datos de la encuesta Inestabilidad Marital a
lo largo de la Vida, conducida por investigadores de la Universidad
estatal de Pensilvania.


La encuesta telefónica comenzó con 2.033 personas casadas, menores de
55 años de edad en 1980. Muchas de estas mismas personas fueron
entrevistadas cinco veces más hasta 2000, y se les hizo una variedad de
preguntas acerca de la calidad de su matrimonio y de las relaciones con
sus cónyuges.


El conflicto marital se midió por cuán a menudo los participantes
dijeron que discrepaban en algo con sus cónyuges: jamás, rara vez, a
veces, a menudo, o muy a menudo.


Las investigadoras encontraron que las personas que están en
matrimonios con nivel bajo de conflicto son más propensas que otras a
decir que comparten con sus cónyuges la toma de decisiones.


Las personas en el grupo de bajo nivel de conflicto son, asimismo,
más propensas que las que dieron cuenta de niveles altos de conflicto a
decir que creen en el matrimonio tradicional y que dura toda la vida.


Las parejas con menores conflictos y que participan equitativamente
en la toma de decisiones son las que dan cuenta asimismo de niveles más
altos de felicidad y las que tienen niveles más bajos de divorcio, según
el estudio.


Pero hay otro grupo de parejas con niveles bajos de conflicto, debido
a que evitan áreas de disputa: los esposos en general no se involucran
en las tareas del hogar. Pero estas parejas también comparten la
creencia en el matrimonio de por vida y es poco probable que se
divorcien.


Aproximadamente el 20% de los encuestados vivían en matrimonios
volátiles, con elevados niveles de conflicto y niveles altos o medios de
felicidad. Y el resto de los participantes estaba en matrimonios
hostiles, que resultaron con las probabilidades más altas de terminar en
divorcio.


5/16/2011

Infidelidad: Mujeres con menos culpa y más dispuestas a probar


Tres de cada 10 admiten que engañaron a sus parejas. Surge de una encuesta exclusiva para Clarín. La mayoría dice que disfrutó el encuentro con su amante. Según los expertos, la infidelidad empieza a naturalizarse en una sociedad marcadamente machista.

Hay mujeres que salieron a marcar un terreno de exclusividad masculina. Pero lo hacen sin alarde, ni necesitan del oído del otro para agrandar la experiencia. Ellas ni siquiera se molestan en contar detalles. Algunas son discretas, pocas sienten culpa. Eso sí, todas lo disfrutan y lo viven como “una oportunidad”. La infidelidad femenina empieza a naturalizarse en una sociedad marcadamente machista. Para casi todas, la lealtad es muy valorada, pero muy difícil de cumplir. No es una batalla ganada o, mejor dicho, ni siquiera es una batalla. Significa, para los especialistas en el tema, hacerse cargo del deseo y probar : tres de cada diez mujeres argentinas confesaron haber sido infieles en algún momento.

S egún revela la encuesta sobre infidelidad que realizó D’Alessio Irol para Clarín , los espacios que ya tienen impronta femenina también incluyen a las relaciones de pareja. Ya no buscan en el otro la contención que sus novios o maridos dejaron de darles. Lo que las motiva es el atractivo físico del “tercero en discordia”. Los hoteles están primeros en el ranking de encuentros y la casa de él, en segundo lugar. Y las mujeres no dejan huella: sólo dos de que cada diez dicen que fueron descubiertas .

La infidelidad, desde el punto de vista psicológico, indica un debilitamiento de los lazos emocionales que unen a una pareja y que en general se vive como una traición. La novedad es que la culpa, a contramano de otras épocas, ahora está ausente: menos de la mitad dijo haberse sentido culpable. Fabiana Porracín, psicóloga y antropóloga, lo celebra: “Es que ese es el sentimiento que sirve para que se obedezcan los mandatos sociales y familiares. Que la mujer se esté sacando de encima el concepto de sexo como prohibición, como algo vergonzante, habla de la autodeterminación de la mujer. Ese es el camino hacia la igualdad”. Vale la pena aclarar que esto no ocurre cuando el compañero es posesivo o celoso: en una relación machista, una sospecha de infidelidad puede terminar en tragedia.

León Gindín, profesor de Sexualidad y Salud de la Universidad Abierta Interamericana, prefiere hablar de “relaciones simultáneas dentro de la pareja” y dice que en resultados, la encuesta se quedó corta. “Que la mujer sea más discreta no quiere decir que sea más fiel.. Mientras ellos lo cuentan, ellas se lo reservan”, señala el sexólogo.

Pongamoslé que se llama Sandra. Sus 34 años son reales, al igual que el tiempo que lleva de novia: seis. “Y resulta que un día me crucé con un amigo de la secundaria. Nos intercambiamos mails y a los días nos vimos. Lo vi maduro. Terminamos en la casa de él, a los besos”, cuenta. La relación con su pareja no se enfrió, todo lo contrario. Muchos de los “juegos” que recreaba con aquel compañero de la secundaria, los experimentó con su novio. Y todos contentos. “Es que para muchas parejas, aunque la mujer no confiese la infidelidad, es un aire fresco en la relación. Sirve para reparar. La infiel no deja de amar a su pareja, simplemente va a buscar lo que le falta: el cortejo que antes estaba y ahora no, por ejemplo. Esa nueva relación le cambia el humor, la pone linda”, explica Silvina Valente, ginecóloga y sexóloga del hospital de Clínicas y miembro de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana.

A pesar de este nuevo escenario que plantea libertades, la mujer sigue siendo fácil de estigmatizar. “Al hombre mujeriego se lo admira, se lo felicita. Pero la mujer que despliega sus deseos es una puta, una mala mujer. Y ni hablar si está embarazada. Ahí ya no hay insulto que alcance para denigrarla”, observa la psicóloga Adriana Guraieb, de la Asociación Psicoanalítica Argentina.



Los matrimonios poco fieles en los tiempos de Internet

¿Es la Argentina un país de matrimonios sexualmente insatisfechos? La pregunta viene a cuento del tremendo éxito que ha obtenido un sitio-web para casados que buscan un encuentro discreto fuera de la pareja y sin ningún compromiso posterior al acto.

En las primeras 48 horas que siguieron a su llegada al país, el lunes pasado, el sítio ya había recibido 8.000 visitas, lo que desbordó su sistema de entrada de información. A modo de comparación, en Estados Unidos que es donde surgió la iniciativa, no más de 2.400 personas visitaron el sitio en el mismo espacio de tiempo.

En vista de que la demanda superó con creces las expectativas que habían puesto en el mercado argentino, los promotores designaron a la norteamericana Marga Bosanac, como coordinadora de operaciones en este país.

"El secreto de Ohtel es que apunta a un segmento bien definido de la población: aquellos hombres y mujeres que conviven en matrimonios sin sexo, pero que no buscan disolver la unión", explicó la ejecutiva norteamericana a la revista Perfil.

Previo a su incursión a orillas del Rio de la Plata, los norteamericanos hicieron un estudio de mercado que puso al desnudo la triste realidad de la institución matrimonial en estas latitudes.

A saber, en la Argentina hay 16 millones de casados de los cuales más de 2 millones corresponden a matrimonios que no practican el sexo. Es decir, que alguna vez lo practicaron pero que con el correr del tiempo se volvieron célibes.

De los que sí mantienen relaciones dentro de la pareja, el 48% se declaró insatisfecho o insatisfecha. Es más, en el contexto de una investigación más amplia, Argentina aparece en el quinto lugar de los países donde Ohtel ha cosechado el mayor número de visitas, detrás de Estados Unidos,Canadá, Japón y Brasil, en ese orden.

"Nos llamó muchísimo la atención recibir solicitudes de Argentina, cuando el sitio aún no estaba operativo aquí y los solicitantes no podían utilizar el servicio", comenta Bosanac.

Ohtel funciona como una red social en la que se debe crear un perfil de usuario para poder ingresar. Los inscriptos adjuntan una foto y una descripción de su persona a la que sólo tendrán acceso los usuarios previamente seleccionados. Las mujeres navegan sin cargo pero los hombres deben pagar unos 32 dólares. La página funciona con un sistema de crédito renovable de 1.000 puntos.

"Ofrecemos un servicio discreto al 100%, que evita el bochorno de sentarse en un bar o el riesgo de iniciar una aventura en el lugar de trabajo. A diferencia de otras redes sociales, la nuestra funciona en base a una premisa bien clara. Nada de buscar vínculos a largo plazo o de atentar contra las relaciones preestablecidas", agrega Bosanac.

Casualmente, el espectacular desembarco de la web para infieles coincide con la publicación en el diario Clarín, de una encuesta que da cuenta de la infidelidad femenina en el país del Tango.

El estudio realizado por la empresa D’alessio Irol revela que el 31% de las mujeres casadas alguna vez le fue infiel a su marido. De las que respondieron afirmativamente, el 46% confiesa haber disfrutado mucho del adulterio; el 44% afirma que los disfrutó "con algunos miedos" y sólo el 9% dice no haber sacado ningún provecho.

El 47% de las encuestadas señaló que volvería a ser infiel si se le presentara la oportunidad y el 65% respondió que el motivo para serlo fue la fuerte atracción que sintió hacia la pareja extramatrimonial. Los hoteles de paso resultaron ser el lugar predilecto para la relación clandestina, elegido por el 46% de las encuestadas, seguido por la casa del varón (31%). Y como para confirmar que las mujeres son más astutas que los hombres en este plano, el 81% de las que participaron en la encuesta dijeron que su pareja no descubrió el engaño.



2/03/2011

Una vez más en esta época del año, un aluvión pulsional derriba los diques de la represión, que con tanto trabajo había erigido la sección Psicología: el sexo explícito vuelve a imponerse, con revelaciones increíbles y novedades sensacionales.

Por Juan Carlos Kusnetzoff *

La masturbación se lleva a cabo de múltiples formas, aunque la más usual, tanto para hombres como para mujeres, es la estimulación manual. En general, a partir de la pubertad, la masturbación está encaminada a lograr el orgasmo. En un estudio sobre la sexualidad femenina de 3019 mujeres, entre 14 y 78 años, las mujeres encuestadas identificaron seis tipos de masturbación: 1) Estimulación de la zona clitorideana/vulvar con la mano, mientras el cuerpo descansa boca arriba (73 por ciento); 2) estimulación de la zona clitorideana/vulvar con la mano, con el cuerpo tendido boca abajo (5,5 por ciento); 3) presionando y penetrando la zona clitorideana/vulvar contra un objeto blando (4 por ciento); 4) apretando los muslos rítmicamente: a veces incluye también penetración vaginal (3 por ciento); 5) masaje con ducha en la zona clitorideana/vulvar (2 por ciento); 6) Penetración vaginal, con diferentes objetos (1,5 por ciento).

Alrededor de un 11 por ciento de las mujeres se masturban en más de una de las formas arriba citadas. También se usan vibradores u otros objetos mecánicos para estimular el área de los genitales. En un gran número de casos, tanto de hombres como de mujeres, la masturbación se acompaña con lecturas de revistas o libros eróticos, con videos pornográficos y fantasías sexuales.

La masturbación es practicada por hombres y mujeres de todas las edades: niños, adolescentes, adultos casados o solteros, personas mayores y ancianos. Es la actividad sexual más practicada después del coito heterosexual.

Según los estudios que se conocen, la incidencia de la masturbación es mayor en el hombre que en la mujer, no importa la edad. De acuerdo con Kinsey y sus colaboradores, el 92 por ciento de los hombres y el 58 por ciento de las mujeres de todos los grupos etarios, al menos una vez en su vida, se habían masturbado hasta alcanzar el orgasmo. Encuestas más recientes indican un aumento en la actividad y menos diferencia entre hombres y mujeres. Por ejemplo, el 82 por ciento de las mujeres entrevistadas en el estudio de Hite informaron haberse masturbado. Cabe señalar aquí también que las estadísticas pueden reflejar una mayor disposición a admitir la práctica de la masturbación, más que un aumento real de la misma. A pesar de la frecuencia con que se practica, la masturbación es una de las actividades más condenadas por la sociedad y la religión y una de las que más vergüenza y culpa crea en los individuos que la practican.

La masturbación, al igual que otros tipos de actividad sexual, tiene un significado particular para cada persona y en cada etapa de la vida. Para la mayoría de las personas, la masturbación es una actividad placentera, capaz de activar una parte o todo el ciclo de la respuesta sexual, y de culminar en el orgasmo. Por lo tanto, se puede practicar tantas veces como el individuo lo desee. Es una forma efectiva de descargar tensiones y de satisfacer el impulso sexual. 1) En la niñez: se adquiere la capacidad de darse placer a sí mismo y autosuficiencia. Se accede también al conocimiento del cuerpo propio. 2) En la adolescencia: es un modo de aprender a controlar y dirigir los impulsos sexuales y de satisfacerlos, sin necesidad de tener relaciones sexuales. 3) En la adultez: es un modo de conocer la respuesta sexual propia y de acceder a la satisfacción sexual en situaciones donde no hay pareja. También es una técnica para desarrollar la capacidad del orgasmo en la mujer y para evitar la eyaculación prematura en el hombre. 4) En la vejez: brinda la posibilidad de obtener satisfacción sexual en situaciones donde no hay pareja. En caso de ataques cardíacos –o de cualquier otra afección incapacitante temporaria o definitiva– es un modo de reanudar la actividad sexual. Además, ofrece otra opción de actividad sexual con pareja cuando el coito con penetración no se desea o no es posible por razones de salud.

“Jamás me atrevería...”

Las fantasías sexuales son imágenes mentales de contenido erótico. Antes de que ocurra la interacción sexual, en general la persona ya ha tenido algún tipo de fantasía o sueños eróticos. Las fantasías se reconocen como una actividad sexual en sí, ya que pueden provocar parte o todo el ciclo de la respuesta sexual, esto es, las cuatro fases descritas por primera vez por Masters y Johnson: deseo, excitación, orgasmo y resolución. Por cierto, la fantasía es una de las fuentes primarias de la excitación sexual y, en algunas circunstancias, puede ser más excitante que la actividad sexual misma. Las fantasías sexuales puede ser claras y definidas, impresiones indefinidas o imágenes que no pueden evocarse con facilidad; pueden surgir de manera espontánea o evocarse deliberada y conscientemente; pueden ocurrir cuando la persona está despierta (ensoñación consciente) o durante el sueño (imágenes oníricas). Surgen mayormente durante la masturbación, pero también tienen lugar durante el coito y otras actividades sexuales, o en ausencia de cualquier actividad sexual.

De las investigaciones surge que la fantasía sexual es más frecuente entre los hombres que entre las mujeres. Según Kinsey, el 89 por ciento de los hombres fantaseaban durante la masturbación, y en el caso de las mujeres el porcentaje se reducía al 64 por ciento de las entrevistadas. Durante el acto sexual mismo, un incremento de las fantasías es empleado regularmente por una enorme cantidad de parejas. Las estadísticas sobre la práctica de esta actividad en los años setenta, en comparación con las de los años cincuenta, reflejan un aparente incremento en la incidencia de fantasías en las mujeres. Este aumento podría ser real o reflejar meras diferencias en los estudios con respecto a una mayor disposición para admitirlas.

Aunque se han llevado a cabo investigaciones sobre el contenido de las fantasías sexuales, ha sido difícil llegar a conclusiones precisas debido a que para muchas personas resulta amenazante compartirlas. En un importante estudio de Hunt, se encontraron diferencias generales entre las fantasías de los hombres y de las mujeres: las del hombre son más eróticas e impersonales y con frecuencia están ligadas a experiencias genitales concretas; las de la mujer son más personales y románticas, abarcan situaciones de encuentro, no necesariamente genitalizadas. Por otro lado, hay temas comunes a ambos sexos, entre ellos: tener relaciones sexuales con un extraño, hacer cosas que jamás se atreverían a hacer en la práctica y tener relaciones sexuales con más de una persona a la vez. También aparecieron diferencias en las fantasías de acuerdo con la edad de las personas.

Aunque hay personas que no aceptan las fantasías como parte de la actividad sexual normal y otras que se sienten culpables y avergonzadas por tenerlas cuando su contenido no se ajusta a sus principios morales y éticos, cumplen un papel importantísimo en la vida sexual de las personas: 1) enriquecen la vida sexual, ya que aumentan la excitación y preparan a la persona para la actividad sexual. 2) son una fuente de información sobre las preferencias sexuales y deseos propios; 3) le dan variedad a la vida sexual si se las comparte en momentos apropiados.

Es importante recordar que la fantasía sexual existe sólo en la imaginación y que cada uno decide si desea mencionarla o no. Pertenece, por lo tanto, al ámbito privado del individuo. Hay personas que se refugian en las fantasías sexuales y evitan la interacción sexual. En estos casos, las fantasías sustituyen la actividad sexual y pueden ser perjudiciales si la persona carece de contacto con otras personas. En estos casos extremos, y contrariamente a lo que suele afirmarse, la fantasía no es responsable de la situación de aislamiento de la persona, sino un conjunto de problemas de su personalidad; es decir, la fantasía es apenas el vehículo que conduce al aislamiento y no su causa.

Se puede comparar el valor y la importancia de la actividad de fantasear con los del sueño mismo, ya que poseen su misma estructura. Es absolutamente normal poseer actividad onírica (tener sueños). Es más: impedir mediante artificios que una persona tenga sueños conduce a graves alteraciones psíquicas.

Contraer el músculo

Los famosos ejercicios de Kegel pueden ayudar a lograr el orgasmo. Arnold Kegel fue un obstetra que percibió, en las mujeres que habían parido un hijo o varios, cierta flojedad en los músculos que rodean la vagina, así como un agrandamiento notable de esta cavidad. Para revertir esto se puede entrenar el músculo pubococcígeo: si se contrae en forma lenta varias veces por día (alrededor de treinta), e incluso durante la relación sexual, aumenta la sensibilidad de la zona genital y se facilitan las sensaciones subjetivas. Este ejercicio se puede acompañar con la técnica del “estremecimiento”, que consiste en hacer diez contracciones rápidas que se aproximan, analógicamente, a lo que sucede durante el orgasmo. Si luego se acompañan con fantasías, estos ejercicios pueden contribuir a la obtención orgásmica durante el coito.

Tanto para las mujeres que tienen un compañero como para las que no lo tienen, la autoestimulación, con las contracciones descriptas, es altamente conveniente. Muchas mujeres que vencen la resistencia habitual a poseer un vibrador local se benefician notablemente, de forma individual o junto a su pareja, con el procedimiento progresivo de su uso.

Los ejercicios desarrollados por Kegel pueden programarse para el hombre, por ejemplo en casos de eyaculación precoz. Jack Annon presentó un programa que consta de cinco pasos para llevar a cabo este entrenamiento (el objetivo, en el caso de la mujer, es aumentar su capacidad de excitación y lograr el orgasmo, así como fortalecer los músculos de las paredes vaginales, y los hombres también pueden ver incrementada su sensibilidad y el goce de las relaciones sexuales). Se trata de una especie de masaje a la próstata, las pequeñas glándulas de la uretra y otros pequeños órganos involucrados en la eyaculación:

1) Para localizar los músculos pubococcígeos (y vaginales en el caso de la mujer), la persona, sentada en el inodoro con las piernas abiertas, trata de detener el flujo de orina. En esta posición el músculo pubococcígeo es el único que puede detenerla. 2) Una vez identificado, el músculo debe detener el flujo de orina en repetidas ocasiones hasta que deje pasar una cantidad pequeña en cada relajación. Además, debe contraer el músculo durante uno o dos segundos unas diez veces seguidas. Esta secuencia se repite por lo menos seis veces al día durante la primera semana. 3) Durante la segunda semana, el ejercicio deja de practicarse al orinar pero aumenta a seis sesiones diarias de series de 20 contracciones con duración de uno a dos segundos. 4) Al mismo tiempo se inician ejercicios de series rápidas de contracciones, intentando que se parezcan a las orgásmicas. Esta serie de contracciones rápidas (aproximadamente 10 por serie) deben practicarse unas seis veces al día. A las series rápidas se les agrega un componente erótico: se le solicita a la persona que al realizarlas tenga la fantasía que desee. De esta manera, las contracciones pubococcígeas se asocian con la excitación sexual. 5) En la semana siguiente se incrementa el número de repeticiones, tanto de las contracciones de uno o dos segundos como de las series rápidas hasta llegar a 30 del primer tipo y 10 del segundo.

Los ejercicios deben practicarse diariamente, y por un lapso no menor de seis meses. Se trata de músculos y, por lo tanto, aumentan la circulación sanguínea local, fortalecen la inmunidad local y favorecen la eyaculación e, indirectamente, la erección. En las mujeres, este ejercicio ha demostrado ser muy útil para la obtención del orgasmo al fortalecer los músculos perivaginales.

* Texto extractado de Soluciones para el buen sexo, de reciente aparición (ed. Del Nuevo Extremoj).

1/28/2011

Las mujeres de 40, "las más aventureras en la cama", según una encuesta

La última encuesta realizada por la revista "Men'sHealth" sobre la sexualidad de las mujeres en los cuarentas arroja resultados más que sorprendentes. O más que prometedores.

Parece que las chicas a las que Arjona denosta (o celebra según el color del cristal con que se mira) en una de sus canciones encabezan el ránking a la hora de la liberación en la cama.

Ya lejos de la idea de formar una familia y comprometerse con embarazos, el sexo parece ser una gran forma de disfrutar la independencia a los 40. Según la revista, que también citó a especialistas en sexualidad, las maduritas "saben lo que quieren y no tienen miedo a pedirlo" .

Esta liberación sexual también se traduce en una mayor y más diversa cantidad de relaciones: "Son más aventureras en la cama", describe el informe.

Los datos más reveladores de la encuesta muestran que el 58% de las mujeres tienen o tendrían sexo en la primera salida, mientras que el 86% tuvo uno o más orgasmos en sus últimas relaciones.

Una gran diferencia si las comparamos con las chicas más jóvenes. De las mujeres de 20, sólo un 17% tendría relaciones sexuales en la primera salida. Por su parte, sólo un 28% de las mujeres de 30 aceptarían tener sexo con un recién conocido.

Igual que el vino (tal vez otro mito ya sin mucho asidero) parece que luego de unos años, mucho más rico.



1/16/2011

Sexo sagrado Por Amanda Delfan

Tu cuerpo es un templo que resguarda a tu ser, ansioso por conectarse con el otro desde un ritual sublime; ¿te animás a explorar tu sexualidad a conciencia?



Tu cuerpo es un templo que resguarda a tu ser, ansioso por conectarse con el otro desde un ritual sublime; ¿te animás a explorar tu sexualidad a conciencia?



Hay mucha confusión acerca de qué es el tantra, y también mucha gente que se aprovecha de esto para vender gato por liebre. Se trata de una forma de enseñanza budista e hindú que sirve para todos los aspectos de la vida, ya que busca que uno aprenda a reconocer sus impulsos y emociones, para luego aprender a dominarlas. Pero claro..., aunque no es el único, un escenario perfecto para aplicar este poder de control es la cama.

¡Ojo! A no confundir: "tantra" no implica necesariamente hacerlo lento y delicado como pregonan algunos "expertos"... Todos disfrutamos también de una sesión corta e intensa en el baño de un avión, pero la idea es que esa "sesión corta e intensa" pueda ser una elección y no una consecuencia inevitable del poco autocontrol sobre nuestro cuerpo. ¿Se entiende?

El origen

Se atribuyen sus reglas o enseñanzas a una serie de poemas escritos por Buda para el rey Indrabuthi, hace casi trescientos años. La palabra proviene del sánscrito, y significa "expansión" y "liberación". Y es justamente porque el tantra considera el sexo como una forma de expansión y exploración de la sexualidad, como un momento sagrado para buscar el placer individual y el de la pareja y como una posibilidad de alcanzar la realización espiritual a través del amor. Ahora, ¿cómo se traduce todo esto en acciones concretas?

Sostener el deseo

Quizá la principal diferencia entre esta manera de ver el sexo y la que tenemos en Occidente sea la importancia del orgasmo. Acá (¡tan prácticos nosotros!), el orgasmo es el objetivo de casi todas nuestras relaciones sexuales. Si una chica y un chico llegan al punto de desvestirse y acostarse juntos, sólo piensan en ese genial momento en que todo se acaba.

Pero una vez que esto sucede, la pasión entre ellos se agota, y no sólo el cuerpo de él se cansa, sino que aparecen en ambos las ganas de hacer cualquier otra cosa porque "eso"... ya está. La feliz parejita, así, con el tiempo, se aburre... y se disuelve. ¿Les suena la historia?

En Oriente, en cambio, el orgasmo es apenas un elemento más de las relaciones, que bien podría no estar, porque lo importante es disfrutar de todo el viaje y no sólo del destino final (que, mientras más lejos se encuentre, ¡mejor!). Los tantristas, además, creen que la eyaculación es una pérdida de energía, y que con hacerlo sólo una vez al mes, el cuerpo, fisiológicamente, ya tiene bastante.

En cambio, si la parejita de la historia anterior logra mantener relaciones sin llegar a este punto, no sólo va a conseguir sostener en el tiempo el deseo del uno por el otro, sino también intensificarlo y hacerlo cada vez más placentero; porque al no consumirse la energía sexual, la atracción nunca desaparece. Una ley energética reza: "Cuanto más separados estén los amantes, más atracción sienten".

¿Cómo?

Recapitulación. Aprender a controlar los impulsos del cuerpo para dominarlos: por ejemplo, aprender a gobernar la eyaculación para poder retrasarla hasta cuando queramos, y así no perder energía y sostener el deseo y la pasión de la pareja.

Si bien lo ideal para aprender a hacerlo es tomar algún curso con algún experto en el tema, acá van unas buenas ideas para poner en práctica.

Menos es más . Para empezar, reducir la frecuencia de los encuentros con tu chico es una excelente manera de acumular la energía sexual y asegurarse de que cuando finalmente llegue el momento, sea inolvidable.

Tiempo al tiempo . Como dijimos antes, "tantra" no necesariamente implica hacerlo suave y con todo el tiempo del mundo... Pero lo cierto es que tomárselo con calma es, al menos al principio, fundamental para aprender a observar todas las sensaciones, controlar los impulsos, manejar los tiempos e intensidades, y parar si es necesario (lo de Sting y sus ocho horas de sexo no era mentira...).

Tu cama, tu templo . Siguiendo con el punto anterior, convertir el lugar de los encuentros en algo especial va a lograr que vos y él encaren todo el asunto con la singularidad que se merece, y no como un mero trámite cotidiano. Poner velas perfumadas y flores alrededor de la cama, desconectar los celulares, elegir entre ambos música para la ocasión y hasta comprar aceites para hacerse masajes son sólo algunas de las cosas que pueden hacer para entregarse enteros al ritual.

Limpieza por fuera ¡y por dentro! Detengámonos en este punto, que es clave. Estar hechas unas princesas, perfumadas y muy arregladitas por fuera es tan importante como estar tranquilas y limpias de pensamientos en ese momento. No da estar pensando en la lista del súper: convertí ese espacio en un ritual de relax.

Coordinar la respiración . Simple y efectivo. Antes de arrancar, tómense unos minutos para ponerse cara a cara y coordinar sus respiraciones. Cuando uno exhala, el otro inhala. La idea es que cada uno respire el aire y la energía del otro, y que se fusionen de manera perfecta para alcanzar sensaciones, realmente, de alto voltaje.

Ahora sí. Se tomaron su tiempo para armar el lugar, coordinaron la respiración, se masajearon, se tocaron de manera suave, finalmente empezaron a jugar, y ya están por poner el moñito final. ¡Paren ahí! Detengan todo, vuelvan a respirar, tranquilícense, relajen los músculos y, cuando estén preparados... vuelvan a empezar. La idea es que él no termine hasta después de 10 o 15 actos... por lo menos. Claro, entendiendo que el hombre bien entrenado aprende a llegar al orgasmo sin eyacular, por lo que no se cansa y puede tener múltiples orgasmos al igual que nosotras... ¿Qué más querés?

Por Amanda Delfan

12/03/2010

manuales...

manual de la buena esposa
maneras antiguas de cuidar el matrimonio

11/15/2010

pareja a la terapia

Por Juan Yesnik
Especial para RevistaOhlala.com


Como en cualquier orden de la vida, hay problemas leves, moderados o graves. Cada quien sabrá, por sus costumbres y estilos de personalidad, cuán más graves puedan llegar a ser. El sexo es cuerpo y cerebro y, en todo trastorno sexual que pueda presentarse habrá que abordar las posibles causas biológicas, las "del bocho" y las del contexto social y cultural. Todas ellas, juntas o separadas, configuran la relación emocional y sexual con uno mismo, con la pareja o con nuestro grupo de pertenencia.

Por esto, ante todo, tenemos que dejar en claro que en una terapia sexual, sea cual sea el motivo de consulta, se necesita de una rigurosa evaluación clínica y psicológica. Por dar tan sólo un primer ejemplo, muchos trastornos sexuales tienen origen somático, producto de algún cuadro de ansiedad o estrés. De hecho, las últimas historias clínicas revelan que hoy son más influyentes los factores de estrés y consumo de la modernidad que cualquier otro factor específicamente biológico.

Para terminar de entender la confluencia de distintos factores desencadenantes de cualquier conflicto, muchas veces con una pastilla azul se consigue la respuesta vascular, pero no siempre alcanza para dar por terminado el conflicto.

En los años 50, William Masters y Virginia Johnson convirtieron en los pioneros de la terapia sexual. Llegaron a estudiar actos sexuales en vivo para conocer más de cerca las costumbres del coito y sus posibles abordajes cuando algo deja de ser placentero para convertirse disfuncional.

Investigadores, inmediatamente posteriores, plantearon que hay una serie de estrategias cognitivas que permiten superar cualquier dificultad. En la terapia sexual, después de identificadas las causas del conflicto, lo que se propone es que quien consulta pueda resignificar aquello que hoy le inhibe la posibilidad del goce. Sentimientos, deseos, emociones, pensamientos, mandatos, costumbres (y tantas cosas más) se enfrentan a la hora de detectar y combatir aquello que nos perturba y nos trajo hasta aquí.

En el ranking de motivos de consultas, las mujeres manifiestan preocupación por la falta de deseo y por no alcanzar el orgasmo, los hombres suelen presentar trastornos de erección y eyaculación precoz. Pero hay más. Otros conflictos que aparecen en la terapia en forma recurrente son:
  • La preocupación por la orientación o identidad sexual
  • Problemas de comunicación con la pareja
  • Conductas fóbicas o panicosas a la hora de "pensar en" o "tener" sexo
  • Trastornos con el peso, la imagen y la aceptación del cuerpo
  • Comportamientos compulsivos o de adicción al sexo
  • Experiencias sexuales traumáticas del pasado (violaciones, abuso, maltrato físico, etc.) que configuraron las relaciones posteriores

El objetivo de la terapia es solucionar estas preocupaciones y recuperar o, en muchos casos, permitirse comenzar con una vida sexual plena y saludable.

Paso a paso

Luego de identificar el verdadero origen de los trastornos (muchas veces los motivos de consulta no son del todo claros o están encubiertos), el terapeuta definirá una hora de ruta en torno a distintas propuestas terapéuticas.

Cada trastorno necesita de una o varias técnicas en particular. Así como hablamos, en términos generales, de la necesidad de resignificar ideas y creencias, habrá que pensar también en programas educativos sobre sexualidad y trabajos individuales y en pareja para repensar los vínculos y la comunicación.

En muchos casos, fuera de la hora de terapia en sí misma, el profesional puede sugerirle al paciente una serie de actividades o tareas para el hogar. Estos ejercicios ayudarán a encontrar o descubrir los deseos o sensaciones perdidas o tan añoradas.

Todos, en algún momento de la vida, podemos padecer algún trastorno o disfunción sexual. Dependerá de nosotros la magnitud que alcance el conflicto y las ganas de aprender a vivir sin restricciones, temores o culpas. Por lo pronto, ante la duda, la consulta. La información siempre disminuye la incertidumbre y, cuánto menos dudas, temores e incertidumbre, más cerca se está de la meta.

10/07/2010

"La igualdad entre las mujeres y los varones nos hizo mucho daño"

Cuando uno escucha a Pilar Sordo se pregunta: “¿De qué corno me río?”. Porque esta chilena menuda, de 44 años, psicóloga sistémica, escritora y reconocida como unas de las 21 personalidades más influyentes del país trasandino puede describir con total crueldad, pero de manera muy simple, irónica y divertida, los defectos de mujeres y varones frente a la vida y al momento de relacionarse.
  Su primer libro, “¡Viva la diferencia!... y el complemento también”, fue el motivo por el que brindó una charla a sala llena el viernes pasado en Rosario. Ella plantea catorce diferencias nodales entre los sexos. Dice, por ejemplo, que las mujeres tienen mayor capacidad para retener todo, desde las cosas en la cartera hasta la memoria emocional, y que son adictas a las preguntas, a la queja y a sentirse imprescindibles. Y que ellos, los tradicionales, necesitan sentirse admirados, lo que los vuelve infieles y poco comprometidos, y tienen la mente dividida en compartimentos estancos y, por eso sólo, pueden hacer una cosa por vez.
  —Se vendieron 200 mil ejemplares de “Viva la diferencia”. ¿Está basado en una investigación?
  —Todos mis libros lo están. Este lo escribí tras realizar un trabajo con 8 mil personas fuera de Chile y con 4 mil de mi país, de 5 a 90 años y de distintos niveles sociales y económicos. Estas investigaciones pueden ser explicadas en un lenguaje cotidiano, y eso intento, porque no toda persona puede ir a una terapia o análisis.
  —¿Cómo es eso de que las mujeres somos “retentivas” y los varones “sueltan”?
  —Retenemos más líquidos, celulitis, no tiramos nada por las dudas, tenemos millones de cosas en las carteras, nos estreñimos más, tenemos una buena memoria emocional y por eso el perdón femenino no pasa por el olvido sino por trabajar el dolor que genera la herida y somos preguntonas. Ellos están más preparados para dar vuelta la página de la vida y para avanzar. Por eso fácilmente arman nuevas parejas luego de una separación: viven y olvidan. Y no cargan con las cosas de todos. Les basta con las llaves del auto, la billetera y el celular.
  —Eso nos deja muy mal paradas a las mujeres, cómo que tenemos mucha tarea por delante.
  —Para complementarse, los dos tienen tareas por delante. La mujer debe aprender a soltar y a dejar de hacer lo que le hace mal, delegar y pedir ayuda, mientras que los hombres a retener y a cuidar lo que tienen, comunicar lo que sienten y valorar los detalles.
  —Hablás de la intuición femenina, ¿existe eso?
  —Tiene que ver con nuestra estructura biológica. Nos aferramos, como los ciegos, a lo auditivo y a lo que sentimos más que a lo que vemos. Nuestros procesos no se ven: ni cuando orinamos ni cuando tenemos deseo sexual. Los hombres tiene todo a la vista y compiten con eso. Nosotras tenemos elementos de información del mundo que no poseen ellos. De allí surge la intuición como elemento de información diferente.
  —Tanto peleó la mujer por ser autónoma y a veces se siente desbordada y se queja. ¿Qué pasa?
  —El tema es lograr un equilibro, tomar del otro lo que necesito aprender. Esa es la maravilla de la complementariedad y de ser diferentes. Creo que la igualdad nos hizo mucho daño. No hablo de la equidad de oportunidades sino de la suposición de que el otro debe sentir, pensar y actuar igual que yo. Eso nos quitó individualidad, magia. El hombre deber ser masculino, pero con elementos femeninos en favor de su vía emocional. Y nosotras tenemos que ser más femeninas, pero con elementos masculinos para poder simplificarnos la vida.

10/04/2010

En la cama, la tecnología separa - lanacion.com

MADRID.- A la cama, históricamente, se va para dos cosas: para dormir y para la otra. Ambas actividades de dormitorio parecen ir en retroceso ante la invasión del teléfono móvil y de las notebooks, sin olvidar el televisor, la bicicleta estática o el perro triste. Dormir en el dormitorio se está poniendo difícil (lo otro, imposible).
Antes de apagar la luz de la mesa de noche, lo último que hace uno de cada cinco norteamericanos no es despedirse de su pareja, sino chequear su correo electrónico. Y lo primero al levantarse no es lavarse los dientes, sino chequear su correo. No es sólo una cuestión masculina: también lo hacen las mujeres, aunque en menor medida (16% frente al 21%), según un estudio de Harris Interactive.
En España, sexólogos y clínicas del sueño comienzan a comprobar la conexión en la cama de insomnio y tecnología. "Los propios pacientes lo identifican: «No desconectan»", explica Eduard Estivill, director de la Clínica del Sueño.
"Las costumbres de vida actuales, con la creciente tecnología a nuestro alcance -añade Estivill- conllevan pésimos hábitos para conseguir un buen descanso. El celular como receptor de mensajes durante 24 horas o las conexiones a Internet y redes sociales hasta el último momento antes de acostarnos son totalmente nocivos para el sueño."
A la decoradora Cuca Cermeño cada vez le llegan más encargos para que cada dormitorio tenga conexiones para todo. "Primero fue el televisor, pero luego las conexiones al teléfono y la red Wi-Fi para los dormitorios de adultos y de niños".
La notebook con Internet es el último aparato que ha entrado en el dormitorio para perturbar su paz; antes lo hizo el móvil, presente en el 93% de los hogares españoles, según el Instituto Nacional de Estadística. Es el segundo aparato del hogar, tras el televisor (99%), ambos cada vez más metidos en los dormitorios, apagados o encendidos. En los Estados Unidos el 67% de los hombres y el 64% de las mujeres van a la cama con el celular, según el Pew Research Center.
"El dormitorio es el santuario del descanso", explica Angel García, consultor de la Escuela Europea de Feng Shui. "Todo elemento que recuerde los problemas del exterior debe quedar fuera de la habitación: libros de trabajo, tareas pendientes... El televisor, que mantiene psicológicamente activa a la persona. Las luces y pilotos también generan una atmósfera de actividad que interfiere en el sueño. Celular, PC o agenda electrónica, fuera del dormitorio."
"La función dormir ha sido fagocitada por todas aquellas actividades que se desarrollaban en otros espacios de la casa", explica la arquitecta interiorista Blanca Mora Calderón. "En el dormitorio leemos el diario, revisamos el correo, hacemos la compra, una transferencia bancaria... Desde la cama chateamos, escuchamos música, vemos la televisión... Y para todas las funciones, un aparato que se toma con una sola mano".
"Nuestras casas ya recuerdan a los hoteles: habitación doble con uso individual, porque hemos hecho unipersonales los usos. Mientras tú haces la compra, yo cierro una cita en París. Las nuevas tecnologías nos han hecho vivir en espacios más flexibles, pero también más solitarios", resume Mora Calderón.
"La mesa de luz se ha convertido en contenedor de las nuevas tecnologías, donde los enchufes de recarga se multiplican -analiza la arquitecta María Martín-Escanciano-. Ya no hay hueco para el velador que acompañaba la última lectura. Tampoco encontramos el despertador, reemplazado por el celular. El dormitorio con escritorio, baúl, tocador y cómoda se ha reducido a la cama y a un mueble de apoyo."
Lo que desune
Parece que cualquier vicio pasado fue mejor. "El televisor unía a la pareja. Los dos veían la misma película -recuerda la sexóloga María Pérez Conchillo-. Pero ahora uno ve la tele y el otro está con el portátil. Nos encontramos con problemas de aislamiento que tienen su causa en el celular, la notebook e Internet."
Para Pérez Conchillo, directora del Instituto Espill de sexología, la competencia de la pareja no es ahora una tercera persona, sino la máquina. "El videojuego, la notebook, el celular están robando el tiempo que dedicábamos a interactuar con la pareja. Me han llegado casos en que la infidelidad se produce en la misma cama, con la pareja al lado, porque el otro, o la otra, está con su móvil chateando y flirteando virtualmente."
Estivill explica por qué la actividad perjudica el sueño: "El estado de vigilia está controlado por nuestra corteza cerebral y el sueño se produce en las estructuras más profundas de nuestro cerebro. Para que el sueño aparezca es preciso un período de desconexión de nuestra corteza cerebral, que puede durar un mínimo de dos horas. Si el cerebro está activado por los estímulos de las tecnologías, es imposible que en la cama el sueño aparezca con rapidez".
Chris Idzikowski, del Centro del Sueño de Edimburgo, sostuvo: "Los estudios muestran que la luz de una laptop o una Blackberry está lo suficientemente concentrada como para indicar al cerebro que pare de producir melatonina, hormona natural que impide la alteración del sueño. Rodearse de un entorno relajado y tener tiempo para disminuir el ritmo vital es esencial para asegurarse una buena noche de descanso, junto con el silencio, la oscuridad y la comodidad".
Estivill sugiere, para un buen sueño, no realizar actividades complejas o relacionadas con el trabajo al menos dos horas antes de acostarse.


9/23/2010

¿Cómo tener sexo después del divorcio?

A nadie le gusta estar solo, por eso, supongo, cuesta tanto separarse de alguien, mucho más, divorciarse. Estampar la firma en un papel con sello y firma de juez tiene el peso del punto final, del no retorno. Del adiós…

En cualquier caso, romper con alguien que fue importante supone empezar de nuevo, y hete ahí que cada quién reacciona como puede: unos tiran el calzón y salen disparados a recuperar el tiempo “perdido” (si es que no lo estaban recuperando ya), otros anulan la líbido hasta pasado el duelo. Algunos hacen fiesta de divorcio, tipo la despedida de soltero, y entran al circuito del usado con un entusiasmo asombroso. Enseguida se ponen de “novios” con un semi-extraño, y saltan de una relación a otra igual de intensa como si tuvieran amnesia y no recordaran nada de la experiencia anterior, ni lo bueno ni lo malo. O tienen sangre de pato o han hecho cursos de supervivencia, porque se bancan cualquier monigote con tal de no estar solos.

Pero…. ¿cúanto esperar para volver a tener sexo después de un divorcio?. Para Laura Berman, autora del libro For Women Only: A Revolutionary Guide to Overcoming Sexual Dysfunction and Reclaiming Your Sex Life, best-seller editado por The New York Times, si una persona divorciada no se repone pronto del fracaso sentimental, el sexo después puede hacerla sentir peor

Para que eso no suceda, Berman y un tal Dr Kener, autor del libro Ellas llegan primero, armaron una lista de consejos (ay!! me salió “conejos”, estoy tipeando mal últimamente!) para los post divorciados que van por la revancha. Creo que los consejos no aportan nada que no sepamos ya, simple sentido común, pero igual no está de más tenerlos en cuenta. Corren tanto para hombres como mujeres, aquí van (algunos tienen ingredientes de mi cosecha):

- Nada es como cuando uno estaba soltero: quienes estuvieron casados por años, sepan que las costumbres de hoy en relación al amor y al sexo son muy diferentes de las que conocieron estando solos. Ahora, se tiene sexo en la primera cita y la palabra compromiso no se pronuncia.

- La primera relación post-divorcio no dura mucho más que un par de meses, y se funda  más en lo sexual que en lo afectivo, aunque de eso nos percatemos muuucho después. Por eso no conviene entusiasmarse ni tomarla como definitiva. Lo mejor es entenderla como una relación “sanadora”, un puente hacia otra, pero que ayudará a liberarse un poco en la cama, y ponerse al día con la tarea de la conquista (esto es todíto mío, ejem).



9/08/2010

parejas y finanzas - Marcelo Elbaum. la capital.com

Parejas: cómo evitar una crisis anunciada

Por Marcelo Elbaum / E-mail: opinion@lacapital.com.ar

Cómo muchas parejas, Carlos y Luciana tienen problemas de dinero que tienden en algunos casos a separarlos. Pero por suerte dichas diferencias son menores y no ponen en riesgo el lazo de amor que los une y las finanzas familiares. Sin embargo, Martín y Luciana no tienen la misma suerte. Los gastos del cónyuge, cuando uno de los dos gasta en forma irresponsable, irrita fuertemente al otro y pone en riesgo la pareja.
Es posible, y hasta probable, que el dinero no haga la felicidad, pero parece indiscutible que en las relaciones humanas, y especialmente en las de pareja, puede convertirse en un obstáculo insalvable e incluso en un motivo de tensión mucho más habitual de lo que se supone. No se trata sólo de si se dispone o no de él, sino, más bien de la manera en que se aborda la cuestión económica en el seno familiar.
Esto es así porque desde el punto de vista de la planificación financiera, las parejas se pueden clasificar en: a) Parejas creativas. b) Parejas conservadoras.

a) Parejas creativas: La pregunta que recurrentemente se hacen es cuánto dinero deben ahorrar para llevar el estilo de vida que se proponen. En general, ese estilo de vida es superior al que tienen en la actualidad. La clave, por lo tanto, se halla en que obtengan mayores ingresos de manera que puedan vivir acorde a lo que desean para ser felices.

b) Parejas conservadoras: Su interrogante suele referirse a cuánto es el mínimo de dinero que deben gastar para sentirse seguras y su objetivo, que su estilo de vida sea menor que el que desarrollan en la actualidad. Su clave radica en gastar lo menos posible y vivir con modestia para no ser sorprendidas sin estar preparadas. Generalmente, se las caracteriza como excesivamente controladoras del dinero y ellas, a su vez, identifican a las parejas creativas como inconscientes y superficiales.
Desde luego, no todas las parejas se ubican en estas dos categorías, ya que existen muchas variantes. De todos modos, dos personas conservadoras se pasan la vida realizando planillas y presupuestos y dos creativas, por el contrario, piensan todo el tiempo de qué manera pueden obtener una mejor tasa de rendimiento de sus ingresos e inversiones de manera tal que puedan remodelar la cocina o jubilarse antes. La unión de una persona conservadora y una creativa, por su parte, tal vez pueda llegar a ser complementaria, aunque mi experiencia me indica que en la mayoría de los casos termina en que ninguno de los cónyuges logra entender por qué su pareja insiste en sabotear su vida desde el punto de vista financiero. Es que el amor tal vez sea ciego, pero el matrimonio –con papeles o sin ellos– es una realidad de ojos abiertos.
Por eso: si no quiere tener problemas, hable de dinero con su pareja desde el comienzo.
Cuales serían los temas más importantes a tratar:

1 La manera en que la pareja maneja el dinero.
2 Los objetivos financieros de cada integrante.

3 Las habilidades financieras de cada uno.

4 La división de tareas en el manejo del dinero.

5 Establecer un presupuesto.

6 Conocer la situación financiera de la pareja.

7 El compromiso financiero de cada uno con el otro.

No se olvide que para que la pareja también funcione en cuestiones financieras debe comunicarse, dialogar y establecer acuerdos.



8/15/2010

"Cualquier mujer puede aprender a ser sensual" . LaCapital.com

Existen tantos significados de sensualidad como mujeres en el mundo. Habitualmente confundida con seducción o deseo sexual, el término sensualidad refiere a una manera de conectarse con el mundo donde lo fundamental está dado por el disfrute, sea de un paisaje o de una comida. "Cualquier mujer puede aprender a ser sensual, sólo necesita explorarse y valorarse a sí misma", afirma la psicóloga Albertina Vázquez, impulsora de una Escuela de Sensualidad, donde propone a las mujeres que salgan de la rutina y descubran las cosas por las que siente pasión.

"Se trata de un cambio que comienza por lo físico —prosigue— pero que tiene en cuenta las emociones, la espiritualidad y la inteligencia. No tiene sentido maquillarse o arreglarse si cuando uno se mira al espejo no encuentra brillo en los ojos. Alguien puede deslumbrar con el cuerpo, pero ese encanto enseguida se desvanece si su interior se encuentra vacío".

La especialista explica mejor el sentido del término: "Una persona sensual se relaciona con el mundo que la rodea de una manera especial, disfruta cuando observa un paisaje o saborea una comida. Una mujer que no permite que las cosas se conviertan en rutina, siempre descubre algo diferente y se apasiona por lo que hace", dice Vázquez.

Muchos confunden la sensualidad con la seducción y el deseo sexual. En realidad no son la misma cosa. Se define a un ser sensual como alguien que se relaciona con las sensaciones, y al término sensualidad, con la disposición de disfrutar de los sentidos, objetos y sujetos. "La sensualidad, la seducción y la sexualidad no significan lo mismo pero están relacionados entre sí y es bueno que se produzca esta conexión entre las personas, sobre todo cuando hoy se hace difícil lograr un contacto verdadero. La esencia femenina consiste en ser sensual para atraer o seducir a una persona, pero se diferencia de la sexualidad entendida como el encuentro y la atracción entre los sexos", aclara.

Bajo la modalidad de taller, la Escuela de Sensualidad reúne a mujeres entre veinte y setenta años, dispuestas a intercambiar ideas y opiniones en torno a las creencias y mandatos sociales que les conciernen.

Comparten la actividad profesionales, empleadas y estudiantes de tres generaciones completamente distintas que descubren un interés común: sentirse más bellas.

Para indagar en la sensualidad, Vázquez propone descubrir los cuatro cuerpos: el físico, emocional, espiritual e intelectual. Según la psicóloga, el cuerpo físico es el que moviliza los otros sentidos, pone en contacto a la mujer con sus emociones. Hoy la belleza corporal tiene otro sentido, ya no tan ligado con el maquillaje o aquellos vestidos de escotes insinuantes que lucían las de generaciones pasadas.

El intelecto, en cambio, permite comprender y desterrar aquellos mandatos y creencias que opacaron durante mucho tiempo los sentimientos femeninos. A través de los talleres las mujeres comienzan a descubrir cuál es su centro energético, es decir qué cosas o situaciones atrae y cuáles rechaza.

Apasionadas y creativas

"La mujer de hoy se encuentra en continuo movimiento, hacia el trabajo o la escuela de los hijos, y no descansa, se podría decir que ha masculinizado sus actividades. Pero la verdadera energía femenina también consiste en recibir, ella necesita incorporar la lentitud y la dulzura, el hábito de sentarse, caminar o degustar de manera diferente. A veces tocamos algo y ni siquiera sentimos si su textura es rugosa, suave, cálida o fría. Se trata de buscar el equilibrio entre aquellas mujeres amas de casa que antes sólo se dedicaban sólo a la familia y las de hoy, que trabajan todo el día y son independientes. La esencia de la mujer rescata las virtudes de ambas", agrega la psicóloga.

La propuesta de Vázquez es que la mujer encuentre un momento para descansar y reflexionar sobre los cuatro cuerpos, incorporando nuevas herramientas a su vida diaria. “Quizás deba ser un poco menos estructurada, por ejemplo que deje de usar siempre la misma ropa y el mismo peinado, y descubra aquellas cosas por las que siente pasión. Otro recurso que hace muy bien es que pueda leer un libro o mirar una película, sin pensar en lo que tiene que hacer después”.

¿Los hombres las prefieren sensuales? “Depende, pero seguro que no quieren encontrarse con una mujer en pantuflas y ruleros, ni tampoco con una persona independiente que parece estar siempre en piloto automático”, subraya Vázquez.

Tanto las mujeres como los hombres se encuentran desde los sentimientos, desde los intereses comunes, y también desde el contacto, la mirada y la dulzura en el trato diario. “Estas conductas a veces son dejadas de lado, tanto por hombres como por mujeres”, subraya la psicóloga.

“A veces la mujer comienza a descuidarse luego de una crisis de pareja, por eso es tan importante que se encuentre plena, y que el hombre no pierda nunca la capacidad de seducir a la dama”.



8/04/2010

El sexo despues de los 60' - la nacion

Marta tiene 62 años y vive en Palermo; es viuda y cuenta que tuvo varias parejas desde que murió su marido. Con sus amigas, miran Sex and de City y se sienten identificadas. "¡Es lo que nos pasa a nosotras!", comentan. No se sonroja al hablar de cómo redescubrió su sexualidad a los 50. "Antes, para mí el sexo era para cumplir con los deberes de esposa, para tener hijos", dice esta mujer radiante, coqueta, sin rollitos de más. Y sonríe hasta con los ojos cuando confiesa: "Ahora, hasta me di cuenta de que era multi orgásmica".

María, en cambio, no tiene esa suerte. Se la nota contrariada al contar su historia: dice que su marido tiene diabetes y que, desde que está medicado, no tienen sexo. "Lo estamos tratando de sobrellevar, pero no es fácil porque no estamos acostumbrados a otros estímulos, a otras formas de acercarnos. Nos falta pasión", dice. En su voz se nota que está enojada con la enfermedad de su marido. Despotrica contra él, que no se cuidó, que nunca le importó nada pese a que ella y el médico le decían.

Ambos testimonios ponen de manifiesto que el sexo está muy presente en la tercera edad, no pasa inadvertido en esta parte de la vida. Sin embargo, no es fácil romper con los prejuicios que les inculcaron a lo largo de toda su vida; tampoco es simple desoír los estigmas de "vieja loca" o "viejo verde" que, a veces, como un rótulo impone la sociedad.

Video: el sexo después de los 60

La sexóloga Gloria Loresi Imaz, explica a lanacion.com: "La sexualidad hace a la calidad de vida y quienes envejecen manteniendo un interés por su vida social, su pareja, la recreación, el cuidado de su cuerpo, también tienen una sexualidad plena, activa". Y agrega que muchos de quienes llegan al consultorio por trastornos con sus parejas arrastran este tema como un tabú, y están llenos de mitos y prejuicios que muchos jóvenes también tienen. "Trabajo con todas las franjas y esto pasa de generación en generación", apunta.

Y dice que desde su consultorio realiza un aporte para derribar mitos. "Es un prejuicio que los viejos no cogen; y hay que empezar a usar esas palabras porque así se habla", dice, a modo de ejemplo. "Hay que ayudarlos a encontrar formas nuevas de placer según cada pareja".

Las especialistas explican que la actividad sexual va adquiriendo modalidades y frecuencias diferentes y que hay algunas distinciones entre hombres y mujeres. Según un estudio reciente, entre los 75 y 85 años, el 38,9% de los varones tiene una vida sexual activa, mientras que sólo el 16,8% de las mujeres dicen mantener relaciones. Los profesionales consultados coinciden en señalar que la aparición del viagra jugó un papel importante en el varón, de por sí más estimulado que la mujer, pero que hay alternativas para reavivar el deseo en aquellos en los que se adormeció.

La médica gerontóloga Andrea Cassi cuenta que trabaja mucho en la consulta con lo que ocurre con el deseo sexual en la pareja y procura abordarlo de modo integral. "Conversamos acerca de los fines del sexo, en su aspecto reproductivo, de placer y de comunicación. Cuando se dan cuenta de que con la edad se puede mejorar la sexualidad, renace el deseo, vuelve a encontrar la pareja y echan mano a la imaginación para procurarse placer mutuo", señala. Cassi a veces siente que, hablando con los pacientes, se rompen mil barreras, como si recién cuando el médico les propusiera "atreverse a recuperar el deseo" se animaran a hacerlo.



7/14/2010

matrimonio entre gente rara. pagina12

Matrimonio entre gente rara

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Estoy completamente a favor de permitir el matrimonio entre católicos. Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo.

El catolicismo no es una enfermedad. Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.

Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos. Pero esto, además de ser más una imagen mediática que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio.

Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas. También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la Iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por “el qué dirán” o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familias católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.

Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma no es más que una manera un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia.

Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente sobre el que mi opinión, espero, no resulte demasiado radical: también estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos.

Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo “¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!”.

Veo ese tipo de críticas y respondo: si bien es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor probabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad), ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás.

Pese a las opiniones de algunos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.

En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción.

Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.

Este apoyo al matrimonio entre católicos circula por Internet y gana adhesiones que se cuentan de a cientos.



7/06/2010

La nueva masculinidad

Virilidad, fuerza, vigor y jactancia conforman un antiguo estereotipo de masculinidad que comienza a declinar inevitablemente.

En el libro Tipos Que Huyen (los hombres prometen pero no cumplen. Las mujeres esperan y desesperan ), el médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin analiza esta tendencia remontándose aún antes de los años ´60, cuando el mundo privado se guardaba bajo siete llaves, y sólo algunos osados o excéntricos se animaban a ventilarlo. Por entonces, el recato, la fidelidad a los valores judeo-cristianos y la censura de lo impropio eran las bases de la sociedad.

"Con sólo observar alrededor y ver la obra de sus adultos mayores, las nuevas generaciones se darán cuenta que las vidas de los ´grandes´ no son tan honorables, ni plácidas y que las severas consignas de comportamiento del pasado los han convertido en seres resentidos, hipócritas, materialistas, despectivos, soberbios y mediocres. Sólo unos pocos han logrado salvarse de tanto daño, quizá los que en esas etapas pasadas fueron tildados de vagos, diferentes, extraños o raros", dispara el especialista, en diálogo con lanacion.com .

Para los especialistas en el campo del psicoanálisis y la antropología, se tiende a subrayar que la diferencia masculino-femenino ha desempeñado un papel social notable, no tanto como diferencia biológica sino como principio de orden alrededor del cual se organizaron las primeras culturas primitivas. Los hombres cazaban y las mujeres cuidaban el fuego. Si el bosque era el espacio masculino, el campamento era el espacio femenino. El hombre era proveedor y la mujer estaba abocada a la procreación. "Mucha agua corrió desde aquella concepción de nuestros abuelos, en la cual el hombre era temido y respetado, pero a costa de mantener siempre una imagen de ´duro´, no pudiendo mostrar sus emociones ni acercarse a sus afectos sin ver menoscabada su imagen de autoridad", advierte Lilian Suaya, psicoanalista y coordinadora del Café Psicológico , espacio de reflexión sobre temas relacionados con los vínculos afectivos.  Según Suaya, son varios los motivos que permitieron esta nueva modalidad. Los cambios sociales, con la salida de la mujer al terreno laboral, y la píldora anticonceptiva, que brindó la posibilidad de una sexualidad más libre y placentera, posibilitaron que los roles antes esquemáticos y rígidos puedan flexibilizarse, dando lugar a un nuevo modelo masculino, más sensible y dispuesto a compartir con la pareja tanto la crianza de los hijos como el mantenimiento económico del hogar, sin que esto implique pérdida de masculinidad.

En ese sentido, el hombre ya no es el "macho" proveedor y gozador de las mujeres. Al darle un lugar a la sensibilidad, se otorga la posibilidad de reducir las exigencias que lo ataban a la potencia sexual, el éxito económico y la dureza en cuanto a los afectos. Con este cambio aparece también un nuevo modelo femenino, mucho más compañero y partícipe que dará lugar a nuevos modos de encuentro. "Vale aclarar que la seducción y el juego erótico no quedan exclusivamente referidos a la penetración. El sentir de la mujer estimula al hombre, y esto es vivido por ambos como un enriquecimiento mutuo. Correlativamente la mujer sale de su rol pasivo para compartir actividades y placeres. Los jóvenes de hoy cambian pañales, lavan platos y cuelgan la ropa, y esto no les impide disfrutar de una sexualidad plena y del acercamiento afectivo", sigue Suaya.

Y añade: "La nueva masculinidad está basada en el reconocimiento del sí mismo y del otro como ser humano, libre, sin estereotipos que lo encasillen y coarten su posibilidad de sentir y crecer en la expresión de sus afectos". Para la psicóloga Jazmín Gulí , la humanidad en general, las mujeres y los niños en particular, han ganado con el cambio que aún está ocurriendo en los hombres y la masculinidad. Antes, el hombre en la familia era un sostén material, un soporte moral, pero no participaba de la vida afectiva, si bien ésa era su forma de querer, justamente sosteniendo y facilitando que los niños y las mujeres vivieran sus roles en el hogar.

"El padre era casi siempre un desconocido, no se era totalmente espontáneo delante de él. Esto, considerando un modelo más reciente y no primitivo. Hoy el hombre está más cerca de todos sus seres queridos. La mujer también empezó a existir por sí misma ampliando su rol de madre y esposa, el hombre incorporó cualidades femeninas y la mujer cualidades masculinas", señala Gulí. Estas forman parte de la constitución básica de cada ser humano, aportando las capacidades de emprender, poner en marcha, encender, penetrar, despertar, hacer, pensar analíticamente, las masculinas; y contener, dejarse llevar, conservar, abarcar, sentir, pensar globalmente, percibir, las femeninas."En ese sentido, cualquier proyecto que se quiera concretar, todo acto creativo, para realizarse, necesita del interjuego de los dos modos de acción. En lo que hace a hombre y mujer, es un dúo indisoluble, así que no hay cambios del uno sin que lo haya en el otro, un dúo.

Gulí coordina talleres de masculino y femenino, aunque orientados a todo tipo de resultados -no sólo para las relaciones de pareja-, ya que, según asegura, el equilibrio de ambos modos en todos los campos de la vida, va a ser determinante en el éxito de todo lo que se emprenda."Noto que el cambio aun no se terminó de instalar: la nueva masculinidad necesita en conjunto su amabilidad con la fuerza de antes, aquella que antiguamente lo empujaba a defensas de territorios o ataques de conquista, el coraje y la capacidad de abstenerse de lo emocional para dirigir con eficacia", advierte.

En combinación -son inseparables-, la mujer también necesita conservar aptitudes perdidas como las del respeto por el misterio, la entrega y la paciencia. Es decir, frente a la preocupación por la pérdida de las viejas costumbres, Gulí plantea la idea de sumar y conjugar lo nuevo con lo antiguo."Tanto a la mujer como al hombre les hace falta que la nueva masculinidad recupere autoridad y autodominio. Así como una buena sociedad de negocios entre dos partes iguales se llevará mejor si uno de los socios tiene el 51% de las acciones y el otro el 49%, en la pareja también precisamos que la equidad pase por todos los planos pero que se reonozca en uno ese punto más en lo que hace a la autoridad. Tenemos la suerte de vivir en esta época y contar con varias áreas de experiencia, así que en otras dimensiones también a la nueva mujer le compete un punto más en su plano de especialidad", advierte.

Tal el caso de un paciente hombre de alrededor de 45 años, trabajador exitoso, casado en segundas nupcias, con una hija de dos años. Su mujer no trabajaba, al menos en ese período, y él, impulsado por las constantes quejas de su pareja, llegó a plantearse que estaba siendo un mal padre porque, al llegar del trabajo, no se hacía tiempo para jugar con la nena, bañarla o darle de comer.

"Esto resulta el colmo: si una pareja logra un equilibrio masculino-femenino en las primeras etapas de crianza: ¿no será mucho pedir que el papá también juegue roles maternos cuando está ocupando un lugar "fuera de casa" que a la vez facilita que la madre sea mamá?", plantea Gulí. Cincuenta años atrás era impensable que un hombre se cuestionara su accionar en el ámbito afectivo, esto es una ganancia de la nueva masculinidad; sin embargo el planteo expresa la confusión que todavía impera en la distribución de roles. "Considero que las nuevas modalidades de masculinidad son favorables para todos, siempre y cuando esto no conlleve a la perdida de aquello que en esencia lo caracteriza, ya que si esto no se operara, alguien deberá hacerlo. Es una pena que esas tareas quedaran en manos de las mujeres. La diferencia existe y es digna de que la honremos como tal y busquemos la paridad en otros sentidos", concluye Gulí.

Con vistas al futuro

Aunque los hombres tardaron más que las mujeres en producir cambios en sus patrones de género, para Ghedin los avances logrados hasta el momento son irreversibles. Claro que el desarrollo como seres vivos no compete sólo al cuerpo o al mundo físico, sino que abarca las capacidades de aprendizaje, de ampliación del pensamiento, del mundo emocional y la defensa de valores preciados como el respeto por la vida y la libertad.

"La lucha de las mujeres por su autonomía desencadenó cambios en los roles masculinos. Los hombres se han visto compelidos a mirarse a ellos mismos, con el permiso y la libertad para cuestionar, transgredir, romper y cambiar concepciones que estaban arraigadas a la masculinidad. Creo que los cambios futuros no deberían ceñirse a cuestiones sólo de género", señala. Según el autor, es imperioso asumir el compromiso de que ser humanos no es condición pasiva, y requiere del desarrollo de la actividad cognoscitiva que le da sentido a la existencia: el pensamiento libre. Sólo a partir de este reconocimiento, desde primera infancia, será posible aspirar a una vida mejor.

Características de la nueva masculinidad (según son el médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin):

- Dinamismo viril: los hombres hoy pueden sentir y trasmitir sus aspectos más frágiles, sensibles, sin sentirse compelidos a actuar con el vigor, fuerza, atributos de poder y competencia social

- Empatía y reciprocidad en las relaciones: los cambios benéficos en la subjetividad permiten que los hombres, al no estar centrados en la defensa de la virilidad y el poder, se abran al mundo del otro, mejorando las relaciones interpersonales, tornándolas más verdaderas, con niveles de sinceridad (y humanidad) que borran los límites del género

- El cuerpo integrado: la nueva masculinidad borra los límites entre la mente, el cuerpo y el mundo emocional. Es decir, los mecanismos de defensa dan paso a una libertad en el sentir y la acción; el resultado es un hombre con una noción de sí mismo más firme y real.

- La primacía de lo erótico: la integración del cuerpo y el mundo emocional a la construcción de la virilidad rompe con la normativa de "vigor" y "potencia" sexual, y el encuentro erótico (incluida la conquista, el uso de la seducción, la toma de iniciativa, los juegos previos, la búsqueda del placer) desplazan al apuro por penetrar, acto que durante siglos, dominó la conducta sexual de los hombres.

Por último, esta nueva masculinidad descripta por el psiquiatra permitiría una apertura cognoscitiva, ya que la "antigua" masculinidad cerraba la percepción del mundo propio y por ende del ajeno. Lo extraño era reprimido, negado y rechazado con miedo u odio. En ese sentido, los cambios sociales en materia de género han contribuido a abrir la malla de la percepción, aceptando o tolerando nuevas formas en la expresión genérica.

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